jueves, 19 de febrero de 2015

Yo estoy Contigo


YO ESTOY CONTIGO. Estas tres palabras son como una red de seguridad que te protege para no caer en la desesperación.  Porque tú eres humano siempre tendrás altos y bajos en la vida. Pero la promesa de mi Presencia pone límites a tu caída. A veces te podrás sentir como si estuvieras en una caída libre, especialmente cuando la gente y las cosas en las que confiabas no responden. Pero tan pronto como recuerdes que Yo estoy contigo, tu perspectiva cambiará radicalmente. En lugar de lamentarte, mírame a mí por ayuda. Recuerda que yo siempre estoy contigo sosteniendo tu mano derecha. Te seguiré guiando toda tu vida con mi sabiduría y consejo, y después te recibiré en la gloria. Esta es, exactamente, la perspectiva que necesitas: la seguridad de mi Presencia y la gloriosa esperanza del cielo.

sábado, 2 de noviembre de 2013

El Torrente de Cedrón

Hace poco estaba orando en mi casa, y el Espíritu Santo puso una palabra en mi corazón: 
El Torrente de Cedrón.
Empecé a buscar acerca del mismo. Y encontré varias lecturas en la Biblia que hablaban del Torrente de Cedrón:
2Sa 15:23  Y todo el país lloró en alta voz; pasó luego toda la gente el torrente de Cedrón; asimismo pasó el rey, y todo el pueblo pasó al camino que va al desierto

1Ki 15:13  También privó a su madre Maaca de ser reina madre, porque había hecho un ídolo de Asera. Además deshizo Asa el ídolo de su madre, y lo quemó junto al torrente de Cedrón.

2Ch 29:16  Y entrando los sacerdotes dentro de la casa de Jehová para limpiarla, sacaron toda la inmundicia que hallaron en el templo de Jehová, al atrio de la casa de Jehová; y de allí los levitas la llevaron fuera al torrente de Cedrón. 

Ch 30:14  Y levantándose, quitaron los altares que había en Jerusalén; quitaron también todos los altares de incienso, y los echaron al torrente de Cedrón. 
Joh 18:1  

Arresto de Jesús

  Habiendo dicho Jesús estas cosas, salió con sus discípulos al otro lado del torrente de Cedrón, donde había un huerto, en el cual entró con sus discípulos.


Podemos ver  con claridad que el torrente de Cedrón era un lugar donde se echaban toda la inmundicia e idolatría que existía entre el pueblo de Israel. Dos reyes como Asa y Ezequías, tuvieron la particularidad de traer limpieza y restauración dentro del pueblo de Israel.
Así también podemos ver  que era un lugar de humillación donde el pueblo se arrepentía.

Nuestro Señor Jesús pasó por el torrente de Cedrón ya que al otro lado del torrente se encontraba el Huerto de Getsemaní, donde se entregaría voluntariamente para ser sacrificado como cordero sin mancha para limpiarnos de nuestros pecados.Sin embargo aquí El Señor no pasó para limpiarse pues era perfecto, pero si era necesario que se humillara por nosotros y por El fuésemos limpios.
Es un lugar espiritual, donde venimos arrepentidos y humillados y decidimos limpiarnos de nuestras inmundicias. El torrente de Cedrón, es el torrente del Espíritu Santo que te limpia, que se lleva toda contaminación, cuando te humillas y reconoces tus fallas y tus debilidades.
La gracia abundante de Dios se lleva y arrastra todo lo que  estorba, así como tu te humilles y arrepientas delante de Dios.
Es necesario entrar en este torrente, para poder recibir lo nuevo de Dios, ya que el Señor quiere dar vino nuevo en odres nuevos y no en odres viejos y desgastados.

Mar 2:22  Y nadie echa vino nuevo en odres viejos; de otra manera, el vino nuevo rompe los odres, y el vino se derrama, y los odres se pierden; pero el vino nuevo en odres nuevos se ha de echar. 

Que La gracia de Dios obre en tu vida abundantemente



jueves, 19 de septiembre de 2013

La vasija de Misericordia

El maestro estaba buscando una vasija para usar. En el estante había muchas- ¿Cuál escogería?. Llévame, gritó la dorada. “Soy brillante, tengo un gran valor y todo lo que hago, lo hago bien; mi belleza y mi brillo sobrepasa al resto y para alguien como tú, Maestro, el oro sería lo mejor”.
El maestro pasó sin pronunciar palabra; él vio una plateada, angosta y alta; “ Yo te sirvo amado Maestro, vertería tu vino y estaría en tu mesa cada vez que comieras; mis líneas son agraciadas y mis esculturas son originales, y la plata te alabaría para siempre”.
Sin prestar atención el Maestro camino hacia la de bronce, era superficial, con una boca ancha y brillaba como un espejo: “ Aquí.. Aquí” grito la vasija. “Se que te seré útil, colócame en tu mesa donde todos me vean”. “Mírame” gritó una copa de cristal muy limpia. “Mi transparencia muestra mi contenido claramente, soy frágil y te serviré con orgullo y se con seguridad que seré feliz de morar en tu casa”.
Vino el maestro seguidamente hacia la vasija de madera, sólidamente pulida y tallada: “Me puedes usar Maestro amado, pero úsame para las frutas dulces y no para el insípido pan” Luego el Maestro miró hacia abajo y fijó sus ojos en una vasija de barro, vacía, quebrantada y destruida, ninguna esperanza tenía la vasija de que el Maestro la pudiera escoger para depurarla y volverla a formar, para llenarla y usarla.

Ah, esta es la vasija que he deseado encontrar, la restauraré y la usaré, la haré toda mía”. “No necesito la vasija que se enorgullezca de si misma, ni la que se luzca en el estante, ni la de boca ancha, ruidosa y superficial, ni la que demuestre su contenido con orgullo, ni la que piensa que todo lo puede hacer correctamente, pero si esta sencilla llena de mi fuerza y de mi poder” Cuidadosamente el Maestro levantó la vasija de barro; la restauró y purificó y la llenó en ese día, Le habló tiernamente diciéndole:“Tienes mucho que hacer solamente viértete en otros como yo me he vertido en ti”.